El presente estudio forma parte del proyecto ORCHESTRA, un proyecto de investigación internacional de tres años destinado a combatir la pandemia de coronavirus. ORCHESTRA proporciona un enfoque innovador para aprender de la crisis pandémica por SARS-CoV-2, derivar recomendaciones para el manejo posterior de COVID-19 y estar preparados para posibles futuras olas pandémicas. El proyecto ORCHESTRA tiene como objetivo generar evidencia científica sólida para la prevención y el tratamiento de las infecciones causadas por SARS-CoV-2, evaluando aspectos epidemiológicos, clínicos, microbiológicos y genotípicos de la población, el medio ambiente y las características socioeconómicas. El proyecto se basa en cohortes poblacionales a gran escala existentes y nuevas en Europa (Francia, Alemania, España, Italia, Bélgica, Rumania, Países Bajos, Luxemburgo y Eslovaquia) y países no europeos (India, Perú, Ecuador, Colombia, Venezuela, Argentina, Brasil y Gabón) que incluyen individuos infectados y no infectados por SARS-CoV-2 de todas las edades y condiciones. El objetivo principal de ORCHESTRA es la creación de una nueva cohorte paneuropea que aplique protocolos homogéneos para la recolección de datos, el intercambio de datos, el muestreo y el seguimiento, lo cual puede avanzar rápidamente en el conocimiento sobre el control y manejo de COVID-19. ORCHESTRA incluirá individuos SARS-CoV-2 negativos y de este modo permitirá un seguimiento prospectivo y un análisis de la respuesta a la vacunación. La cohorte involucrará cuatro poblaciones diferentes: población general, pacientes con COVID-19, individuos frágiles (niños, ancianos, trasplantados, oncológicos, infectados con HIV, y aquellos con enfermedad de Parkinson), y trabajadores de la salud. Cada una de estas cohortes "perpetuas" puede responder diferentes preguntas de investigación y estrategias de vacunación. Dentro del proyecto ORCHESTRA, el Paquete de Trabajo 4 (WP4) se centrará en la cohorte de pacientes frágiles incluyendo mujeres embarazadas/recién nacidos, niños, pacientes con infección por HIV, pacientes con enfermedad autoinmune, receptores de trasplante de órgano sólido, pacientes con enfermedades oncológicas y hematológicas, pacientes con fibrosis quística, pacientes con enfermedad de Parkinson y enfermedades reumatológicas de 14 países (5 europeos y 9 no europeos), con aproximadamente 20000 sujetos.
Desde el inicio de la pandemia de COVID-19, se han identificado varios escenarios especiales en relación con la susceptibilidad a la infección por SARS-CoV-2, el espectro clínico asociado y los desenlaces. Los participantes incluyen mujeres embarazadas, pacientes pediátricos, ancianos en particular aquellos que viven en instituciones de cuidados prolongados (LTCF), y huéspedes inmunocomprometidos incluyendo receptores de trasplante de órgano sólido (SOT), receptores de trasplante de células madre hematopoyéticas (HSCT) y pacientes con cáncer. Entre las mujeres embarazadas y los niños, se ha reportado frecuentemente enfermedad asintomática o leve, lo que genera preocupaciones controversiales sobre su papel en la transmisión de la infección en entornos comunitarios y hospitalarios. Por otro lado, se ha descrito un alto impacto de COVID-19 en la morbilidad y mortalidad en ancianos y huéspedes inmunocomprometidos. Por lo tanto, se aboga firmemente por la optimización de estrategias de prevención, prácticas de tamizaje y manejo terapéutico en pacientes frágiles. De hecho, estos grupos han sido establecidos como grupos prioritarios para la vacunación. Sin embargo, la seguridad y eficacia de la vacunación en estas poblaciones deben evaluarse cuidadosamente. Por ello, se necesitan urgentemente datos epidemiológicos preliminares para diseñar futuros ensayos de intervención y políticas de salud. Además, un creciente cuerpo de evidencia sugiere que la microbiota intestinal desempeña un papel en la determinación de la gravedad de COVID-19, posiblemente a través de la modulación de las respuestas inmunitarias. Asimismo, la disbiosis de la microbiota intestinal podría contribuir a la persistencia de síntomas, incluso después de la resolución de la enfermedad. Por las mismas razones, la microbiota podría estar involucrada en la aparición de reacciones adversas inducidas por la vacunación, especialmente en poblaciones frágiles, como se ha discutido recientemente. Definir el impacto de la microbiota en la inmunidad a la vacunación y, por lo tanto, en su efectividad, se considera actualmente una prioridad en diversos escenarios clínicos. Además, las observaciones tempranas muestran que las vacunas no inducen una respuesta inmunitaria que confiera protección a muchos pacientes frágiles, lo que resulta en casos graves de COVID-19. Es importante comprender qué redes celulares y vías moleculares se activan o desactivan con la administración de vacunas, e identificar los patrones biológicos que caracterizan a los respondedores y no respondedores. Los análisis de metilación del ADN y de expresión génica pueden informar sobre los patrones genómicos involucrados en la respuesta a las vacunas y en las diferencias entre respondedores y no respondedores. De hecho, la secuenciación del ADN puede revelar que las perturbaciones detectadas a nivel regulatorio pueden estar influenciadas por alteraciones en el genoma de los sujetos divergentes. Con esta premisa, los investigadores consideran que un paquete de trabajo dedicado a pacientes frágiles dentro del proyecto ORCHESTRA es necesario para informar sobre las particularidades de la cohorte frágil en su conjunto, y de cada subgrupo también, proporcionando información clínica y biológica útil para diseñar estrategias de prevención y terapéuticas dirigidas.
Monitoring COVID-19 vaccination
Buenos Aires, Argentina