El propósito de este estudio es crear un registro institucional y poblacional de hiponatremia con una encuesta prospectiva basada en datos epidemiológicos, factores de riesgo, diagnóstico, pronóstico, tratamiento, seguimiento y supervivencia. Este estudio también describirá la ocurrencia de hiponatremia en la población del HIBA en el Hospital Central, así como las características de la presentación clínica, evolución y factores predisponentes de la hiponatremia.
Las alteraciones en la concentración plasmática de sodio (relación entre sodio y solvente) son muy frecuentes en la práctica clínica. Dado que la concentración plasmática de sodio es un determinante principal de la osmolalidad plasmática, determinará el equilibrio de los diferentes compartimientos de líquidos corporales. La hiponatremia se define como la medición de sodio plasmático por debajo de 136 mmol por litro. La hiponatremia puede estar asociada con tonicidad normal, baja o alta. La pseudohiponatremia es un artefacto de la medición de la concentración de sodio en el contexto de un aumento en la concentración de osmoles activos (glucosa, manitol), que inducen el movimiento de agua desde el espacio intracelular al extracelular. Esto también puede ocurrir en el contexto de sustancias que no generan osmolaridad como triglicéridos y proteínas plasmáticas. En el primer caso, nos encontramos ante una hiponatremia hipertónica; en el segundo caso, ante una hiponatremia isotónica; ninguna de las dos debe considerarse una hiponatremia verdadera. La hiponatremia hipotónica es la considerada verdadera. Representa el desequilibrio electrolítico más frecuente en pacientes hospitalizados (2% a 22% según la serie y los puntos de corte) y ambulatorios (7% a 18% en centros de atención terciaria, siendo una variable muy dependiente de los puntos de corte y las series). Se asocia con aumento de la morbimortalidad (18% en pacientes hospitalizados). Puede ser la causa de una enfermedad grave que requiere atención inmediata o ser un marcador de morbimortalidad por enfermedades subyacentes (insuficiencia cardíaca congestiva, cirrosis hepática). La hiponatremia puede presentarse en un amplio espectro de pacientes, desde asintomáticos con buena tolerancia hasta pacientes críticamente enfermos. Los síntomas pueden ser leves o graves, y ninguno es específico. Son principalmente neurológicos y generalmente reflejan disfunción asociada con edema cerebral. Se producen debido a la magnitud de la alteración de la concentración plasmática de sodio y la velocidad del sistema. El desafío del manejo clínico es la identificación y el tratamiento específico de la causa, entendiendo que el estudio de la misma aporta el conocimiento de su fisiopatología. Esta última puede agruparse en pérdida de sodio y/o ganancia de líquidos. A su vez, la ganancia de líquidos es posible por una alteración en los mecanismos diluyentes renales, así como las variaciones según la tasa de filtración glomerular y la carga filtrada de sodio. Su alta prevalencia y las potenciales secuelas neurológicas asociadas con la enfermedad y su tratamiento hacen que el diagnóstico y tratamiento apropiado sean obligatorios. Tradicionalmente, la evaluación inicial y el tratamiento son subóptimos en las series descriptivas. No hemos encontrado en la literatura ningún registro sistemático de pacientes con alteraciones en la concentración de sodio tanto en pacientes hospitalizados como ambulatorios, excepto un registro de efectos farmacológicos. Creemos que aunque se trata de un trastorno altamente prevalente, no es atractivo para la industria farmacéutica y esto explicaría en parte la aparente falta de estudios con grandes grupos de pacientes. Tampoco hemos encontrado estudios descriptivos realizados en Argentina. Si bien existen múltiples propuestas para la evaluación de las alteraciones del sodio, no hay estandarización en nuestro medio sobre el punto de corte específico de sodio, la evaluación diagnóstica apropiada y la propuesta del mejor tratamiento para la hiponatremia. Existen dificultades técnicas en la estandarización de la evaluación de los síntomas, el examen físico y la efectividad de los parámetros clínicos para guiar la terapia. No existen reportes sobre la estrategia utilizada en nuestro país para el diagnóstico y la toma de decisiones en pacientes con alteraciones de las concentraciones plasmáticas de sodio. Tampoco datos epidemiológicos de disnatremias en nuestro medio, factores de riesgo, evaluación y seguimiento de supervivencia, complicaciones y recurrencias. No tenemos referencias en la literatura sobre el comportamiento de las disnatremias en los ámbitos de internación y ambulatorio; no hay datos para determinar si los tratamientos están dirigidos a la mera corrección de la hiponatremia o a la interpretación fisiopatológica de la misma. El registro sistemático de casos de disnatremias revelará las características de la enfermedad en nuestro medio, las estrategias diagnósticas utilizadas y sus resultados, y la evolución temporal de la enfermedad. Creemos que este conocimiento nos permitirá diseñar estudios para optimizar y estandarizar las estrategias diagnósticas, de evaluación y tratamiento, resultando en un beneficio para la población afectada.
Buenos Aires, Argentina